jueves, 27 de junio de 2013

2013. Capítulo 109 de 365. -El gran problema de las tiendas de cómics-

Como es común en Javier y una servidora, una vez cada X meses bajamos a Valencia en busca de las novedades de cómics, alejarnos un poco del ambiente de Castellón, ir a alguna exposición si vale la pena y, en resumidas cuentas, dejar una pasta en las tiendas de cómics y fnac... o al menos eso hacíamos las primeras veces, ahora ya no.

Y... realmente no sabemos si porque nos hemos vuelto mucho más tiquismiquis a la hora de elegir qué cómic comprar o si es porque ya hemos encontrado nuestro camino a la hora de seleccionar autor/nacionalidad/estilo/editorial/(precio), pero lo cierto es que cada vez que vamos nos cuenta más elegir un cómic.

Hablando sobre ello, encontramos varias respuestas:

- La edición de nuevas historias ha disminuido
- La calidad ha empeorado
- Nos hemos vuelto mucho más selectivos

Que... realmente, las tres valen, pero otro problema es otro: las tiendas de cómics.

Desde que dejé de leer solamente Manga he estado yendo de estilo en estilo hasta que he encontrado el que me gusta leer más, tanto en historia como en dibujo y color, el problema es que acostumbro a fijarme en cómics que no son demasiado llamativos, esos que están en los estantes pero no tienen una gran repercusión, ¿cuál es el problema?

La mayoría de tiendas de cómics solamente se enfocan en dos cosas: Marvel o DC, a veces tienen algo de cómic Europeo o viejos cómics (y Manga, el Manga nunca falta), el problema es que solamente tienen las novedades y con mucha suerte puedes encontrar un cómic algo antiguo, mi pregunta es: ¿por qué hacen eso? ¿qué tiene de malo mantener en las estanterías cómics que no son últimas novedades o que no entran dentro de gran elenco de autores? ¿por qué si hay cómics antiguos deben ser sí o sí de Marvel o DC?

A mi me parece muy bien que las tiendas de cómics quieran especializarse, pero creo yo que si quieren hacerlo deberían pensar también en ese público joven y curioso que quiere abrirse un abanico de nuevas posibilidades. Y es algo que de un tiempo a esta parte he notado muchísimo.

Por ejemplo, en las tiendas Imágenes de Valencia, si vas a la dedicada exclusivamente a cómic, casi todo lo que hay es de Marvel, hay una estantería más que insuficiente que abarcan a todos los demás autores no tan conocidos, ¿en serio no podría ser un poco más equilibrado? Al menos puedes encontrarte viejas reliquias de cómics viejos y de segunda mano... Pero el caso de Manhattan es más llamativo y algo que me recuerda muchísimo al Siragga de Castellón, en ambos la mayoría de cosas que hay son novedades y alguna que otra reliquia (de no menos de dos años), lo peor de todo es el espacio tan mal aprovechado, ¿para qué demonios tienes un local tan grande si casi todas las estanterías están medio vacías?

Es algo que me indigna mucho y encima resta muchas posibilidades a que el público más abierto vaya. Si de todas las tiendas que hay me tuviera que quedar con una, solamente lo haría con Futurama, eso sí que es una tienda de cómics de verdad y en la que dar cómics a todo el público, ese tipo de tiendas son las que espero que se lleven más beneficios, puesto que no tiene solamente las últimas novedades, sino que tiene de todo, sea más o menos conocido, sea Marvel, DC o cómic Europeo, si eres una mente inquieta que va de cómic en cómic es el lugar indicado, verdaderamente creo que debería tener más público por esa simple razón de poder ver la variedad.

En definitiva, cada vez se me hace más complicado elegir qué cómics comprar y más aun con esa tendencia de solamente querer tener las últimas novedades e ignorar todo lo demás, por lo tanto, si alguien piensa hacerse una tienda de cómics, pensad en aquellos que no queremos las novedades, que queremos empezar a mirar cómics sin mirar el nombre del autor o la procedencia y decir "me lo llevo"

jueves, 20 de junio de 2013

2013. Capítulo 108 de 365. -Mi cruzada contra Apple-

Todo el mundo que me conozca sabe que durante muchos años he estado teniendo una gran cruzada con Apple por mi MacBook Pro 15". Bien, finalmente puedo decir que la cruzada ha llegado a su fin.

Pero antes de explicar la historia agregaré una cosa:

Recomiendo leer a todos los que pasen por aquí, pues es algo que se debería tener MUY en cuenta sobre la manzana mordida de Apple.


Bien, la historia empieza allá por el lejano Septiembre de 2008, año en el que entré en la Escuela de Arte Superior y Diseño de Castellón, maravillosos año en el que Windows Vista aún corría por los ordenadores. Mi idea inicial era comprarme un Sony VAIO pero... vistas por Internet los problemas que llegaba a dar el Sistema Operativo de Windows me decanté a conseguir un MacBook.

En principio me quería hacer con un MacBook negro, pero no estaba, así que acabe haciéndome con un MacBook Pro de 15" y, a partir de ahí, empezaron mis problemas:

- Aun no habiendo cumplido un año en el centro de la pantalla aparecieron 4 pixeles negros bien juntitos formando un horrible cuadrado. En la esquina inferior derecha apareció, a su vez, una rastra de píxeles a medio apagar, lo mismo por toda la pantalla. Apple en un principio me puso muchísimas pegas para cambiarme la pantalla, finalmente lo hizo (gracias al chico del Servicio Técnico de Valencia).

Tras eso contraté el servicio de Apple Care, habiendo fallado una vez... no me fiaba de él.

- Al cabo de poco más de un año la pantalla se infesto de pixeles VERDES. Esta vez no hubieron problemas para cambiar la pantalla.

Eso sí, cuando lo fui a recoger y volví a casa, mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que habían salido un nuevo pixel. Claro que... era solo uno.

Y así estuve un largo tiempo más, hasta que casi llegados al final de su garantia y a las puertas de entrar a hacer el Proyecto Final de Ilustración empezaron los grandes problemas:

- No solo seguían los pixeles, la pantalla parpadeaba, SÍ, parpadeaba como si diera interferencias, como si hubieses pasado un imán por delante de ella.

Esta vez, el servicio de Rossellimac en Castellón me dijo que, ya que la garantía de Apple Care estaba a punto de acabarse, que presionase a estos para pedir un cambio de máquina, algo que ya hubieron de haber hecho en su día y no hicieron. Presioné, hablé con el servicio técnico y lo único que conseguí fue un nuevo cambio de pantalla y de una de las placas, les adverti que debía haber algo más, pero lo ignoraron.

Obviamente, en menos de un año el problema se intensifico, ya no solo la pantalla empezaba a parpadear y mostrarse interferencias, sino que la máquina se colgaba y dejaba completamente de funcionar, imposibilitando prácticamente un nuevo arranque, pues o no llegaba o al rato dejaba de funcionar.

Esto último fue el pasado verano, lo llevé para que vieran que podía ser, ya que en un principio parecia que fuera del Disco Duro, pero estaba todo bien. Finalmente lo llevé a Castellón de nuevo y ahí lo deje bastantes meses para que pudieran verlo con toda la calma del mundo, arreglarlo y probarlo. El resultado fue nulo, ya que cuando volví a buscarlo no tardo ni una hora en volver a dar el MISMO problema, así que desisti de intentar arreglarlo a corto plazo, ¿para qué? Ya tenía un iMac y estaba claro que no lo iban a arreglar.

Aún así, hace unas semanas lo llevé de nuevo, explicándoles que no tardó ni una hora en volver a dar el problema y que lo arreglasen de una buena vez. Y entonces... hallaron la luz.

¿El problema? Era simple, su tarjeta gráfica NVIDIA venía con un problema de fábrica, TODOS los MacBook Pro que salieron de fábrica junto con el mío tenían el mismo problema, ¿cómo es que antes no se habían dado cuenta? La solución es sencilla:

Para que el error en la Tarjeta Gráfica saltase debía darlo en ese mismo instante, Apple tampoco avisó de que esos ordenadores venían con dicho problema y, como salía a la larga, podías tener la suerte de que te saliese o no, yo tuve la suerte (o mala suerte) de que aún sin haber cumplido un año apareció. Pero claro, entre el desconocimiento total de unos por parte de Apple y que el error no se manifestaba en esos momentos, ¿qué se podía hacer? Nada, salvo ir cambiando las pantallas y componentes en vez de haber cambiado el ordenador desde primer momento, ¡Apple ya sabía que existia ese fallo, no les hubiese costado nada cambiar la máquina y arreglarlo!

Pero sí, esta última vez los Astros se alienaron y el problema salió a la luz, Rossellimac entonces me explicó lo que acabo de decir y que, hasta Diciembre del 2012 Apple cambiaba dicha pieza, estuviera en garantia o no. Apple les denegó a ellos el cambio porque "esta fuera de fecha" y me recomendaron que hablase directamente yo con ellos, puesto que mi ordenador ya tenía un bonito historial de incidencias.

Aún así me tocó hablar con Apple dos veces, la primera me la denegaron y entonces fue cuando, al volver a hablar con los de Castellón me dijeron el número historial de todas las incidencias para que volviese a llamar y consiguiese que me cambiaran la pieza.

Volví a llamar y, cuando di el número las cosas cambiaron, el servicio técnico de Apple vio en ese momento que el ordenador desde un principio ya tuvo el error, que la culpa fue totalmente de ellos y que desde un principio me hubieran de haber cambiado. Por lo cual se hizo la luz y, al fin, casi cinco años después decidieron que lo mejor era cambiarme totalmente el ordenador.

Por lo que, después de estar cinco años enfadada con Apple y su servicio, tengo algo bueno que decir de ellos:

Hicieron lo justo y ahora tengo un nuevo MacBook Pro de última generación.

De todas formas, Apple tuvo una estrategia muy guarra. No avisar del problema con el que venían esos ordenadores hasta que fue demasiado tarde, encima no admitirlo cuando habían indicios si dicho problema no aparecía en el momento en que llevabas el ordenador y, encima, querer hacer creer que el problema es otro es algo que se debe tener muy en cuenta. Estoy contenta con el resultado y he recuperado un poco la confianza hacia la manzana mordida y estoy contenta con el servicio que he tenido en Rossellimac y la chica que llevó éste último problema. Pero ni de lejos estoy contenta con la estrategia que usa Apple con sus garantias y su forma de tratar al cliente hasta que no es un caso tan vistoso como el mío, pues el problema apareció cuando el ordenador no tenía ni un año de vida.

Apple, si tienes un error reconócelo y no te calles, no esperes a que los usuarios tenga la fortuna o desfortuna de que aparezca ya cuando sea demasiado tarde.

domingo, 16 de junio de 2013

2013. Capítulo 107 de 365 -Yo nunca...-

Seguro que alguien, en algún momento de su vida, ha jugado o jugará al "yo nunca...", ese sencillo juego que trata de decir algo que alguien no ha podido hacer y, el que sí lo haya hecho, tiene que beber, por lo que he podido ver... normalmente se usa para situaciones sexuales. Aunque espero jugar algún día y cambiar un poco la norma (no escrita) para ver las hipocresías del ser de turno.

¿Por qué? Bueno, pues porque sí y porque ya me he cruzado muchas veces con el típico de "yo nunca..." (rellenad con algo que uno no haría) y que luego lo cumple paso a paso. Reconozco que soy consciente de que una vez hace algunos años caí en la misma trampa, desde ese día voy aún con más cuidado con lo que digo. De ahí que siempre diga "nunca digo nada".

Obviamente, con el paso de los años he aprendido a mantener más en silencio lo que pienso o lo que haré para no caer en ese error que tanto desprecio, y mucho menos a confiar en la gente que tanto dice que nunca hará X cosa, si ya de por si no confio en la gente, ese tipo de gente se lleva un punto más (o varios) Más aun cuando la mayoría de las veces soy yo la que lo sufre en primera persona.

Y ya no solo el "yo nunca..." tan aborrecido, sino las promesas vacuas con las que la gente se llena la boca de palabras bonitas o simple y llanamente palabras bonitas para decirte lo mucho que te quieren y que luego a la hora de la verdad se quedan en eso... en palabras.

¿Nadie conoce el dicho de "Somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras"? Debería ser algo que se tuviese muy en cuenta. Claro que la experiencia me ha enseñado lo siguiente:

Si eres la típica persona que se llena la boca de palabras y promesas bonitas y luego mueve medio dedo por alguien se le tendrá mucho más en cuenta que, por otra parte, alguien que no dice absolutamente nada (o casi nada) y mueve bastante más.

¿Por qué? Muy fácil: a la gente le gusta mucho más oír que ver, se fija muchísimo más en palabras que en actos. Dejando completamente de lado aquellas pocas palabras que puede decir alguien que de por si habla poco solamente por alguien que habla mucho.

A fin de cuenta a la gente le gusta que les digan exactamente lo que quieren oir y así luego no tienen porque dar tanta importancia a los hechos, ¿para qué si ya está todo dicho?

Razones así me hacen permanecer bastante callada y desconfiar aún más de las palabras. Si la gente quiere algo que lo diga, sino no seré yo la que se vaya a molestar en decir "si quieres algo estoy aquí", ¿para qué? sucesos de estás últimas semanas me han demostrado una vez más que tengo razón cuando pienso que las palabras vacías valen mucho más.

¡No pienso molestarme en hacer el esfuerzo de sociabilizar con la gente cuando al tiempo demuestran que todo el mundo es igual! No me gusta la gente, no me gusta estar rodeada de desconocidos y mucho menos tener que interactuar porque así lo marca la sociedad en la que vivimos. No sirve de nada si luego lo único que se van a oír son palabras vacías y que, cuando van a querer hacer caso a lo poco que dices, será simple y llanamente para intentar autocomplacerse de alguna forma para así convencerse de que no han hecho mal, y claro... Uno lo dejará pasar porque así debe ser, pero luego verás que tanto de lo que uno se queja sigue estando ahí, ¿para qué entonces te vienen a contar cosas y a decirte que harán tal cosa si luego no lo van a cumplir? Para eso mantened la boca cerrada y no juguéis a un juego en el que acabaríais borrachos perdidos por vuestra hipocresía.

Si tengo que decir algo, lo diré en su momento puntual, una única vez y si no se quiere hacer caso me lavaré las manos tan tranquilamente. No es mi problema que la gente haga caso de lo que le de la realísima gana, si quieren palabras vacías que se vayan con ellas, es su decisión, la mía es muy clara.